Cada tratamiento se evalúa antes de proponerse. No hay paquetes cerrados ni pasos que se apliquen sin diagnóstico previo.
Se plantea cuando el tono del esmalte es la causa principal del cambio de color y no hay restauraciones extensas en la zona visible. Antes se revisa sensibilidad, estado de encías y presencia de manchas internas, porque no todas las pigmentaciones responden igual. El seguimiento telefónico posterior sirve para ajustar indicaciones en casa.
Para piezas con forma irregular, bordes desgastados o fracturas antiguas que ya no se resuelven solo con resina. El grosor y el color se definen con diagnóstico fotográfico y escaneo intraoral, y se conversa con el paciente qué se conserva del esmalte natural antes de cualquier tallado.
Se usan en bordes fracturados, cierres pequeños y correcciones puntuales donde no hace falta cubrir toda la cara del diente. La ventaja es que se trabaja en una sola sesión y se conserva estructura. La desventaja, que conviene decirla: con el tiempo pueden perder brillo y requerir pulido.
Cuando hay desgaste, piezas fracturadas y sensibilidad al mismo tiempo, el orden importa más que la velocidad. Primero se estabiliza lo que duele o está comprometido, después se corrige la mordida y al final se trabaja la parte estética. Cada etapa se revisa con fotografías antes de avanzar.
Funciona bien en apiñamientos leves o moderados, cierres de espacios pequeños y recaídas después de una ortodoncia previa. No resuelve rotaciones severas ni movimientos verticales importantes. El escaneo intraoral permite ver el punto de partida y explicar qué se puede lograr antes de empezar.
Familias y profesionales que necesitan resolver dolor, una pieza fracturada o una restauración que se soltó. La atención es por cita previa, incluso fuera del horario habitual, para no mezclar urgencias con tratamientos programados. Se evalúa primero el alivio y luego se planifica el resto.
La evaluación inicial incluye escaneo intraoral, diagnóstico fotográfico y un presupuesto detallado por etapas. Ese orden permite decidir con información concreta y no sobre una promesa. Si quieres ver cómo se organiza una primera cita, revisa el flujo de trabajo o escríbenos desde la página de contacto.
Cada opción que ves aquí responde a un problema concreto: manchas que no ceden con limpieza, esmalte desgastado por años de bruxismo, piezas fracturadas que ya no sostienen bien la mordida o dientes apiñados que dificultan la higiene. No se trata de elegir el tratamiento más llamativo, sino el que corresponde a tu caso después de una evaluación inicial. Trabajamos con escaneo intraoral y diagnóstico fotográfico para ver la boca completa antes de proponer cualquier plan, y organizamos la atención por etapas cuando hay varios frentes abiertos.
Para manchas por café, tabaco o envejecimiento del esmalte, y para pequeñas fracturas o bordes irregulares que se pueden reconstruir sin tallar el diente. Se evalúa primero el tono real del esmalte y la sensibilidad antes de decidir el orden del tratamiento.
Solicitar evaluaciónPensadas para corregir forma, color y pequeñas desalineaciones en el sector visible. Se planifica el grosor mínimo para conservar esmalte y se prueba el diseño antes de cementar. Requiere compromiso con los controles y con el cuidado posterior.
Solicitar evaluaciónCuando hay desgaste, piezas fracturadas y sensibilidad al mismo tiempo, se ordena el trabajo: primero lo que duele o está comprometido, después la mordida, al final la estética. Cada etapa se revisa con fotografías antes de avanzar.
Solicitar evaluaciónAdecuada para apiñamiento leve o moderado, cierres pequeños y recaídas después de una ortodoncia previa. No resuelve todos los casos, y eso se explica con claridad tras leer el escaneo intraoral. La agenda se coordina por cita previa.
Solicitar evaluaciónSi tu caso combina varios de estos frentes, la evaluación inicial define el orden y el presupuesto detallado antes de empezar. También atendemos urgencias dentales en horarios extendidos para familias y profesionales. Puedes revisar cómo funciona el acompañamiento o escribirnos directamente desde la página de contacto.
Antes de tocar una pieza dental conviene saber qué se va a hacer, en qué orden y por qué. Este es el recorrido habitual cuando alguien llega al consultorio con desgaste, manchas o piezas fracturadas. No es un protocolo rígido: cada caso se ajusta según lo que muestre el escaneo intraoral y las fotografías clínicas.
La primera cita sirve para escuchar qué molesta y desde cuándo. Se revisa la mordida, el estado del esmalte y las piezas que ya tienen restauraciones previas. Con el escaneo intraoral se obtiene una copia digital de la arcada, y con el diagnóstico fotográfico se documenta el color, la forma y el desgaste desde varios ángulos. Nada de esto se hace con prisa: si hay sensibilidad o una pieza comprometida, se anota aparte porque condiciona el resto del plan.
Con el registro en mano se explica qué se puede resolver primero y qué puede esperar. La rehabilitación oral rara vez se hace de un solo golpe: suele empezar por lo que duele o está fracturado, sigue con la corrección de la mordida y deja la parte estética para cuando la base está estable. El presupuesto refleja ese orden, con los procedimientos agrupados por etapa, para que el paciente sepa qué incluye cada bloque antes de decidir.
Blanqueamiento, carillas de porcelana, resinas estéticas, ortodoncia con alineadores o una combinación de varios: la elección depende del diagnóstico, no de una preferencia previa. En carillas se define el grosor y el color antes de tallar; en alineadores se revisa qué movimientos son viables y cuáles no. Cuando el caso lo permite, se trabaja sin procedimientos invasivos y se conserva la mayor cantidad de esmalte sano posible.
Después de cada procedimiento se agenda un control para revisar cómo responde la encía y si la mordida quedó como se esperaba. El seguimiento telefónico permite resolver dudas de los primeros días sin que el paciente tenga que volver por cualquier detalle menor. Si aparece una urgencia dental, se atiende en horarios extendidos, también para familias y profesionales que no pueden acudir en el horario habitual.
Si quieres ver el detalle de cada tratamiento antes de la cita, revisa las opciones de tratamiento o escríbenos desde la página de contacto para coordinar la evaluación diagnóstica.
En la página de opciones conviene aclarar dudas concretas: qué incluye cada procedimiento, cómo se organiza la agenda y qué se puede esperar de una primera evaluación. Estas son las consultas que más se repiten en el consultorio de la Dra. Simone.
El blanqueamiento trabaja sobre el tono del esmalte y no cambia la forma del diente. Las carillas de porcelana cubren la cara visible de la pieza y permiten ajustar color, forma y proporción. Las resinas estéticas se aplican directamente sobre el diente y suelen resolver bordes gastados, pequeñas fracturas o cierres de espacios. En una misma boca pueden combinarse, pero cada caso se evalúa con escaneo intraoral y diagnóstico fotográfico antes de definir el orden.
Cuando hay desgaste, piezas fracturadas o sensibilidad, no conviene empezar por lo estético. Primero se estabiliza lo que está comprometido, después se corrige la mordida y al final se trabaja el acabado visual. Esa secuencia protege el resultado y permite revisar cada avance con fotografías de control antes de pasar a la siguiente fase.
No en todos. Los alineadores transparentes funcionan bien en apiñamientos leves o moderados, cierres de espacios pequeños y recaídas después de una ortodoncia previa. Rotaciones severas, movimientos verticales importantes o casos con pérdida de hueso requieren otra planificación. Por eso se pide un escaneo completo y una revisión clínica antes de comprometerse con el tratamiento.
La atención funciona por cita previa. En la evaluación inicial se revisa el estado de la boca, se toman fotografías y se conversa lo que el paciente quiere corregir. A partir de eso se entrega un presupuesto detallado y un plan por etapas, con el orden de los procedimientos y los controles previstos. Nada se inicia sin que el paciente tenga claro ese plan.
Sí, se atienden familias y profesionales que necesitan resolver urgencias en horarios extendidos, siempre coordinando la cita con anticipación. Después de un procedimiento se realiza seguimiento postoperatorio telefónico para revisar cómo evoluciona el paciente y resolver dudas simples sin necesidad de volver al consultorio.
Es lo más común. La evaluación diagnóstica existe justamente para eso: no se trata de elegir entre carillas o alineadores antes de mirar el caso, sino de entender qué está pasando con la mordida, el esmalte y las piezas existentes. Con esa información se puede conversar con calma qué opción tiene sentido y cuál no.
Si tu duda no aparece aquí, puedes escribir a info@simonedds.com o llamar al +51 959535771. También encontrarás información adicional en la página de ayuda y en contacto.