Carillas de porcelana: cómo se decide el grosor y el color
En esta entrada sobre carillas de porcelana hay varios puntos que suelen prestarse a confusión. Los dejamos por escrito para que la conversación en consultorio parta de la misma base.
Grosor y desgaste del esmalte
El grosor de la carilla no se elige por estética, sino por el espacio disponible. Cuando se puede conservar más esmalte, se conserva; tallar de más no mejora el resultado.
Color y luz del consultorio
El tono se decide comparando el diente con la piel y revisando cómo se ve bajo distintas luces. Una carta de tonos frente al espejo no alcanza para definir el color final.
Blanqueamiento previo
A veces conviene aclarar primero los dientes y recién después definir el color de las carillas. No es un paso obligatorio en todos los casos, pero cambia el punto de partida.
Prueba estética antes de cementar
La prueba permite ver forma y color en boca antes de fijar las carillas. Es el momento de ajustar, no después.
Evaluación en foto y en movimiento
El resultado se revisa con diagnóstico fotográfico y observando la sonrisa al hablar. Una sola foto fija no muestra cómo se comporta la carilla en uso.
Alcance del tratamiento
Las carillas modifican forma, color o contorno de la cara visible del diente. No reemplazan otros tratamientos ni resuelven problemas de mordida por sí solas.
Cada caso se revisa de forma individual: la evaluación inicial, el escaneo intraoral y el diagnóstico fotográfico son los que permiten definir si las carillas son el camino adecuado.
Solicitar una evaluación diagnóstica